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Guía por la ciudad

Congregación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús

Josefina Saturnina Rodriguez nació en Córdoba de 1823, ciudad con un gran sello jesuita donde el protagonismo social, económico y educativo era sólo para los varones de la época.

 Esta niña pertenecía a una distinguida familia de la aristocracia cordobesa que vivía una sólida fe cristiana; y la educación que ella recibió fue acorde a dicha condición social y a la realidad de la época, donde la familia cristiana debía defender sus valores en medio de luchas políticas y militares.

Se casó con el coronel Zavalía y quedó viuda a los 42 años; en esas instancias  renace su gran vocación y surge su sueño de formar una comunidad de señoras al servicio de las mujeres más vulnerables para catequizarlas, enseñarles a trabajar y vivir con ellas.

Fueron siete años de pruebas y contratiempos los que tuvo que enfrentar y finalmente el 29 de septiembre de 1872 nace la primera congregación de vida apostólica de la Argentina “Las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús”.

Una vez instalada la Congregación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús en Barrio General Paz, el Cura Brochero visitaba el lugar, teniendo siempre en su mente, el proyecto de llevar a dichas Hermanas al Curato de San Alberto.

La amistad de Brochero y Madre Catalina de Rodríguez, rompió barreras. Ellos se conocieron en la Casa de Ejercicios Espirituales, la única de la época en donde un Brochero seminarista hacía los ejercicios ignacianos, y Madre Catalina quien tenía el sueño de fundar una comunidad religiosa al estilo de los jesuitas, pero en mujer, atendía a las personas.

Luego cuando se desató la epidemia del cólera ambos ayudaban y consolaban a los enfermos. Allí entablaron una amistad de cercanía.

Cuando el Santo Cura Brochero, comenzó a proyectar la Casa de Ejercicios y el Colegio de Niñas, tenía el sueño de que fuesen las Hermanas Esclavas quienes pudieran servirlos. La Madre Catalina no duda del pedido y envía en 1880, una comunidad de dieciséis religiosas. Su Congregación tenía entonces sólo siete años y se hizo cargo de la Casa de Ejercicios y del Colegio, una institución de vanguardia para una época en que se educaba prioritariamente a los varones.

Estando en Villa del Tránsito y llegado el momento de emprender el viaje, el cura Brochero  regresó a la ciudad de Córdoba para asegurarse que las religiosas tuvieran toda la comodidad y seguridad posible para viajar. Buscó animales suficientemente mansos que se montaran los viajeros, formó un grupo de transerranos que llevarían a cabo el manejo de los caballos en terrenos montañosos.

Iban pasando los meses y la rigidez del clima transerrano hacía que muchas de las Hermanas que se habían sumado a esta misión se enfermaran por lo tanto el Cura Brochero las acompañaba en su regreso a Córdoba.

Las Hermanas ponían mucha pasión a su labor en Villa del Tránsito, y eso Brochero lo reconoce.

Yo soy un loco, un locazo por las Hermanas Esclavas”.

Pero… ¿Por qué Brochero eligió a una Congregación nueva y distinta?¿ Que veía en Madre Catalina? ¿Que tenían en común?

La Madre Catalina es la figura femenina, que puso toda su pasión y la confianza a los proyectos y a los sueños del Cura Brochero en Traslasierras. A ambos los unía una amistad entrañable, compartían ideas y esfuerzos, dejando de lado las diferencias que tenían y se pusieron a trabajar en un aspecto carenciado que tenía la sociedad de aquella época, que era la promoción a la mujer en la vida social..

La amistad, la plena confianza, la nobleza y la lealtad entre estas dos personas, sus maneras de “pastorear” bajo el estilo del Sagrado Corazón de Jesús y su espiritualidad ignaciana, es lo que los unió para toda la vida, dejando así un gran legado.

La Madre Catalina falleció en 1896.  El Cura Brochero, dejó expresado en una carta hacia Catalina: “Haré siempre lo que pueda por la Congregación de su Instituto…no olvide que yo quiero mucho a sus Esclavas”

Fotos

Audio Guía

El Santo Cura Brochero y su paso por Córdoba

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