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Guía por la ciudad

Estación Ferrocarril Belgrano

La llegada del ferrocarril a la Argentina y principalmente a Córdoba, resultó un gran avance. Era el medio de transporte más rápido, masivo y confortable de fines del siglo XIX.

El tendido de la línea férrea hacia el norte fue aprobado en 1872, con el nombre de Ferrocarril Central Córdoba y Noroeste Argentino, extendiéndose hasta Jujuy en 1876.

Esta nueva línea del ferrocarril fue inmediatamente utilizada por muchas personas, quienes arribaban a la ciudad y podían contemplar una serie de obras realizadas en sus inmediaciones tal como la inauguración del puente de hierro sobre el río Suquía que permitía ingresar al centro de la ciudad, y la implementación del tranvía a caballo “ Ciudad de Córdoba” desde 1889.

Este ramal en un principio salía de la Estacion del Ferrocarril Central Argentino (hoy Mitre), cruzaba en diagonal el río Suquia por el Puente de Hierro o Puente Negro en las inmediaciones de barrio General Paz hasta llegar a una precaria estación de madera para pasajeros ubicada en la intersección de las calles Ocampo y Catamarca para luego emprender su viaje hacia el norte argentino bordeando la barranca en una gran curva.

Entre 1889 y 1890 se construyó la nueva estación de Barrio Alta Córdoba proyectada por los ingenieros ingleses John Hawkshaw y Harrison Hayter. El edificio tuvo una estructura de ladrillos a la vista y hierro, dando una imagen bien definida con sus cuerpos laterales salientes que abrazaban la loggia central, almohadillado en las esquina y techo rematado en mansarda con perfil recto y empinado, cubierto con pizarras negras y crestería en la cumbrera. En el interior desfila un largo andén para los extensos convoyes, con techo sostenido por columnas de fundición y elegante cenefa de chapa recordada de zinc. Además se incluyeron las boleterías, sala de telegrafista, sanitarios, depósito de equipaje y encomiendas.

Por estos lugares transitó Brochero, mientras caminaba, contemplaba su alrededor y las obras realizadas, meditando su nuevo proyecto de llevar el Ferrocarril de Soto hasta Villa Dolores.

No se quedó de brazos cruzados, a pesar de sus achaques, abrazó la obra y acompañado por una comisión de ingenieros, enviados por el Congreso Nacional para evaluar la factibilidad del proyecto, fue mostrando la riqueza natural y cultural que poseía la zona transerrana.

Por esos tiempos, su amigo Juárez Celman le había prometido realizar dicha obra, pero no terminó su mandato presidencial por lo cual no se pudo concretar el sueño.

Entre 1901 y 1908, vuelve a frecuentar los vagones de este ferrocarril, para viajar rumbo a Tucuman convocado por los Frailes Dominicos quienes le solicitaron predicar a los obreros de los ingenios azucareros de varios curatos tales como Medina y Lules.

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El Santo Cura Brochero y su paso por Córdoba

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