Iniciar sesión

o

Guía por la ciudad

Claustro Universidad Nacional de Córdoba

La manzana jesuítica está muy ligada a la vida académica y espiritual del Santo Cura Brochero, quien mientras estudiaba en el Colegio Seminario Nuestra Señora de Loreto, cruzaba la actual calle Obispo Trejo y se dirigía a tomar clases de Filosofía a la Universidad de San Carlos, hoy Universidad Nacional de Córdoba.

Este solar comprende la Iglesia de la Compañía de Jesús, La Capilla Doméstica, Residencia de los Padres Jesuitas, el Colegio Nacional Montserrat, el Museo Histórico de la Universidad Nacional de Córdoba, Salón de Grados y la Biblioteca Mayor.

Los jesuitas se establecieron en la Ciudad de Córdoba en 1599, designando a esta como capital de la Provincia Jesuítica del Paraguay o también conocida como la “Paraquaria”.

En 1610 fundan el Colegio Maximo, antecedente de la actual Universidad Nacional de Córdoba.

Sobre las bases del Colegio Máximo, en 1613, los jesuitas ayudados por el impulso del Obispo Fernando de Trejo y Sanabria dieron inicio a los Estudios Superiores, en Córdoba aunque sin la autorización para otorgar grados. Al poco tiempo el Papa Gregorio XV, en 1621, otorgó al Colegio Máximo la facultad de conferir grados, elevándolo así al rango de Universidad. La orden estuvo a cargo de la Universidad, impartiendo Filosofía, Latín y Teología, hasta 1767, cuando fueron expulsados por resolución del Rey Carlos III. Tras la expulsión, la tutela de la Casa de Altos Estudios estuvo en disputa entre franciscanos y el clero secular por varios años, hasta que por Real Cédula del año 1800, pasó a denominarse Real Universidad de San Carlos y de Nuestra Señora de Monserrat. A mediados del siglo XIX, con la sanción de la Constitución Nacional, se sentaron las bases de la organización política de la República Argentina y se decidió en 1854 nacionalizar la Universidad. Desde entonces y hasta nuestros días se la conoce como Universidad Nacional de Córdoba

Los jóvenes estudiaban en el Seminario el Latín, pero las demás materias las debían seguir en los claustros universitarios. Por este motivo y tras nivelar sus conocimientos, el 13 de marzo de 1858, el joven José Gabriel ingresó a la Universidad de San Carlos para inscribirse en 1er año de Filosofía y Lógica. Gran parte de los estudiantes disponían seguir profesiones liberales. Brochero, en cambio, decidió seguir este camino.

A medida que fueron pasando los años, el Joven Brochero se destacó en sus estudios quedando reflejado en los exámenes.

A pesar que “su traje mostraba la escasez de sus recursos”, como lo expresó el Dr. Ramón Cárcano, por su contracción al estudio, su amor al orden y la disciplina, su sentido de responsabilidad, no solo avanzó en los estudios sino también ganó la estimación de sus profesores y compañeros de estudios.

Con muchos de ellos guardó una estrecha amistad que no se quebrantaría nunca y que colaborarían con sus futuras obras, siendo uno de ellos, el doctor Miguel Juárez Celman, futuro gobernador de Córdoba y Presidente de la República de la República Argentina. Otro fue el doctor Tristán Achaval Rodríguez, distinguido jurisconsulto y uno de los líderes católicos más vigorosos que ha tenido el país.

En este lugar adquirió la preparación académica que lo acompañaría a lo largo de los años. Brochero “comprendió que todo nuevo proyecto tecnológico o intelectual necesitaba una etapa previa de investigación y análisis de posibilidades” tal como comenta Liliana de Denaro.

Fotos

Audio Guía

El Santo Cura Brochero y su paso por Córdoba

Geolocalización

360°